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Deuteronomio 24. El Secreto de la Bendición

ESCARDILLA, O PALA? — WEKUTodos los seres humanos deseamos vivir bien, sea en lo mucho o en lo poco, el pobre dentro de su pobreza quiere vivir bien y el rico o millonario dentro de su abundancia quiere vivir bien. 
A esto en lo secular le podríamos llamar prosperidad, en el mundo espiritual lo conocemos como vivir en bendición. 
Dios quiere que todos vivamos bien seamos sus seguidores o no lo seamos ya que él es misericordioso. 
Vivir en bendición es mucho más que tan solo tenerlo todo o tener lo suficiente. 
Ser bendecido es vivir muy bien en cualquier situación de nuestra vida. 
El Apóstol pablo vivía en bendición es decir disfrutaba el vivir en abundancia o en escases. Filipenses 4: 12 “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 
Esto no significa vivir en resignación, esto quiere decir que ser bendecido nos da la capacidad de disfrutar lo que tenemos mientras nos esforzamos por conseguir algo mejor. 
Pablo a pesar de estar encerrado en una cárcel, se consideraba bendito con toda bendición.  Efesios 1: 3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,”  
Estaba preso al igual que todos, pero el ser bendito le permitía vivir en mejores condiciones que los demás, él se daba el lujo de tener personas que lo sirvieran dentro de la cárcel. 
1.Tenemos que aprender a dar de lo que tenemos.  Deuteronomio 24:  19 “Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.” el adagio popular dice: manos que se abren para dar, manos que se abren para recibir. 
2.Debemos pensar siempre en el bienestar de los demás. V 20 “Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.” nosotros estamos bien a medida que los demás están bien. 
3.Nuestra generosidad debe ser una forma de vida en nosotros. V 21 “Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.” la generosidad debe salir de nuestro corazón, no se debe dar por interés.  
  • 3.1. Las bendiciones que lanzan quienes ayudamos es lo que aumenta más nuestra prosperidad. V 13 “Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.” las personas a quienes ayudamos siempre tendrán en su boca una palabra de bendición para nosotros. 
4.Debemos ser justos con quienes trabajan para nosotros sea en lo espiritual o en lo secular. Las bendiciones que damos se nos devuelven multiplicadas. V 15 “En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado. 
  • 4.1. Jesucristo dice que el obrero es digno de su salario. 1 Timoteo 5: 18 “Porque la Escritura dice: No pondrás bozal al buey cuando trilla, y: El obrero es digno de su salario.” no solo debemos reconocer el trabajo de los demás con palabras, también es necesario hacerlo con hechos. 
  • 4.2. Quienes oran por nuestra prosperidad y nos alimentan espiritualmente también merecen nuestro reconocimiento económico. Gálatas 6: 6 Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña. 
  • 4.3. No solo digamos que entrega la del pastor, que bendición su trabajo, recuerda que mientras él está de tiempo completo sirviendo en la obra, tu estas trabajando y ganando buen dinero. 
5.Acuerdate siempre de Donde te saco Dios. V 22 “Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.” el acordarnos que Jesucristo también nos bendice a través de otras personas hace que también bendigamos a los demás en especial a quienes nos sirven. 
  • 5.1. El recordar que no siempre tuvimos lo que hoy tenemos nos hace tener un corazón humilde y dadivoso. 
El secreto para la bendición está en la generosidad y el saber reconocer el trabajo de los demás, a esto Jesucristo  le llama la ley de la siembra y la cosecha, de lo que sembramos es lo que cosechamos.