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Salmo 59. Cristo Amparo y Refugio

 

La alegría más grande que podemos tener los cristianos es saber que Jesucristo es nuestro amparo y nuestro refugio que con el estamos protegidos.

Mientras estemos en este mundo es normal que tengamos problemas.

Cada vez que nos proponemos alcanzar algo, una meta o un propósito tenemos que enfrentarnos a diferentes Problemas.

Eso hace que nuestros triunfos sean verdaderamente placenteros o Gratificantes.

David también estaba pasando por momentos muy difíciles. V 1 “Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

Los enemigos de David eran Físicos, nuestros enemigos pueden ser: emocionales, económicos o a nivel de salud.

Muchas veces no necesitamos buscar enemigos ellos llegan solos. V 3-4 “Porque he aquí están acechando mi vida; Se han juntado contra mí poderosos. No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová; Sin delito mío corren y se aperciben. Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

La mejor forma de proteger a una persona no es quitándole los problemas ya que ellos hacen parte de la vida, la mejor forma de proteger a un soldado no es manteniéndolo fuera de la guerra, la mejor forma de protegerlo es entrenándolo.

Jesucristo no nos quita los problemas, pero si se convierte en nuestro Amparo y nuestro Refugio. V 16 “Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia;
Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.

AMPARO. Amparar tiene que ver con acción o con el hacer de una persona.  Amparar a una persona es ayudarla o apoyarla para que consiga algo. Nuestros hijos saben que tienen nuestro amparado en el colegio. No le hacemos las tareas, pero le ayudamos a que ellos las hagan.

Como nos Ampara Jesucristo.

1. Entrenándonos. Salmos 144: 1 “Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra;” un buen padre no es el que prepara una burbuja de cristal para proteger a sus hijos del mundo, un buen padre es aquel que es capaz de preparar a su hijo para que conquiste al mundo.

1.1. Involucra a tus hijos en lo que haces. 2 Reyes 4: 4-5 “Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.

1.2. Asígnales responsabilidades de Acuerdo a su edad y capacidad. Éxodo 18: 21 “Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

1.3. Enséñales lo que tienen que hacer. Éxodo 18: 20 “Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.

2. Nos Exige Resultados. Mateo 7: 19-20 “Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.” de nada sirve la preparación y el entrenamiento si no se produce.

3. Nos Motiva a dar más de Lo que Podemos. Josué 1: 6 “Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.” esforzarse es obligarse a dar más de lo que uno cree que puede. El ser humano está preparado para lograr grandes cosas, pero no las va a conseguir si no se obliga. Quiere hacer ejercicios físicos, pero le da pereza, puede estudiar, pero prefiere decir que no puede.

Para Jesucristo las personas que tan solo dan lo que pueden o hacen lo que les toca no son más que inútiles. Lucas 17: 10 “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos

REFUGIO. Es el lugar o los medios que podemos ofrecer a alguien con el fin de ayudarle a conseguir lo que quiere. Jesucristo no n os hace las cosas, pero nos facilita los medios.

Un refugio es el lugar donde cobran fuerzas los cansados y son curados los heridos para que puedan continuar con la batalla. El templo y nuestro hogar son los refugios que Dios utiliza para prepararnos para la conquista.

Jesucristo en ningún momento nos va a quitar las cargas o las dificultades, pero si promete estar con nosotros para entrenarnos y prepararnos para obtener la victoria en la batalla. Jesucristo promete ser nuestro Amparo y Refugio.