22_01

Ezequiel 16. Un cristiano feliz.

 

Muchos cristianos tienen buena estabilidad económica, una excelente familia y aparentemente se los ve felices participando en la iglesia local a la cual pertenecen.

Pero la verdad es que en su corazón solo hay vacío, no disfrutan de lo que tienen y de lo que son.

Sirven en la iglesia por compromiso y no porque le gusta hacerlo.

Una buena sonrisa de lado a lado no siempre es sinónimo de felicidad, al igual que un rostro serio no es sinónimo de infelicidad. La felicidad es un sentir y una forma de vida, no es una apariencia.

El pueblo de Dios había perdido la capacidad de vivir y sentir la felicidad, Jehová quería que su pueblo fuera feliz a pesar de las dificultades que pudiera tener.

Como ser un cristiano feliz.

1. Aceptando que fallamos. V 2 “Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones” el entender que somos humanos y que al igual que cualquier persona también nos podemos equivocar nos hace vivir en felicidad.

·       1.1. El creernos perfectos y el exigir a otros ser perfectos es lo que nos mantiene en constante desdicha, lo importante no es caer, lo importante es levantarnos y corregir.

2. No olvidándonos de nuestro origen. V 3-4 “y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. 16:4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.” Recordar de donde nos saco Jesucristo hace que seamos agradecidos con lo que ahora tenemos. La insatisfacción hace que nos convirtamos en personas exigentes y esto hace que seamos infelices.

3. Entendiendo que en nuestra condición pasada muchos nos despreciaban. V 5 “No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.” Esto nos sirve para no depreciar a otras personas que todavía no están a nuestro nivel económico o social.

·       3.1. la humildad es lo que nos mantiene en felicidad, la arrogancia amarga nuestro corazón.

4. Aceptando que fue Jesucristo quien nos dio una nueva vida V 6 “Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!” entender lo que Jesucristo ha hecho en nuestra vida y de donde nos sacó nos convierte en personas agradecidas y servimos con amor.

5. No olvidándonos nunca que lo que somos hoy es gracias a la misericordia de Dios. V 7 “Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta.” Lo triste es que muchas personas que no eran nada, ni nadie cuando Jesucristo los saca de esa vida paupérrima se vuelven opositores de la obra de Cristo y algunos hasta se vuelven ateos.

·       5.1. Es Jesucristo quien nos dignifica, no las cosas materiales que el mismo nos da V 9-10 “Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; 
16:10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda
” si Jesucristo permitió que tu vida cambiara y escalaras hasta la cima que has llegado recuerda que de esa misma forma sin Jesucristo puedes caer.

·       No porque Jesucristo te haga resbalar, es nuestra arrogancia quien se encarga de hacerlo. V 15 “Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.

·       Las bendiciones mal administradas se convierten en nuestro principal tropiezo. V 17 “Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas

Con Jesucristo es posible ser feliz, con el no necesitamos mucho para lograrlo, en el mundo no importa cuántas cosas consigas siempre algo faltara para disfrutar la verdadera felicidad.