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Levítico 2. Pacto para siempre

 

Los pactos con Dios deben ser para siempre.

Cuando nos comprometemos a bendecir la obra de salvación aquí en la tierra a través de nuestra ofrenda, nuestra ofrenda no puede estar condicionada a nuestra situación económica del momento.

El estar pasando por un momento de dificultad financiera no debe ser pretexto para incumplir a nuestro pacto ya que por la intención de nuestro corazón es como somos bendecidos financieramente.

Nuestros recursos económicos son como una semilla, el campesino no le da semilla a un obrero que no quiere sembrar.

La semilla se da a quien quiere o tiene la intención de sembrar. 2 corintios 9: 10 “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia

La sal desde tiempos antiguos se la ha considerado como un elemento de mucha importancia ya que tiene muchas características esenciales.

Por esta razón Jehová exigía que en cada ofrenda se incluya sal. Levítico 2: 13 “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.

Hoy en día no se exige literalmente la sal ya que nosotros quienes servimos a Jesucristo somos considerados la sal de la Tierra. Mateo 5: 13 “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Características de la sal.

1. Sazona le da buen sabor. Un cristiano bien sazonado en su comportamiento se refiere a que su forma de actuar es agradable.

·       1.1. De nuestra buena forma de actuar depende que tengamos una excelente convivencia con los demás.

·       1.2. Nuestro servicio a Jesucristo tiene que ser con humildad ya que al altivo Dios lo rechaza y lo aleja de su presencia. Salmo 138: 6 “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos.

2. Conserva, hace que los alimentos se mantengan por mucho tiempo. Significa que la ofrenda no es intermitente a veces si a veces no. Su sí es si y su no es no. Mateo 5: 37 “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

·       2.1. Las personas de doble animo no son confiables por su inestabilidad. Santiago 1: 8 “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

·       2.2. Un cristiano de doble ánimo, un día amanece con entusiasmo para congregarse o alabar a Dios, pero al otro día esta desanimado y ya no se quiere congregar.

·       2.3. Un día amanece con ganas de ofrendar y diezmar y al culto siguiente ya no diezma porque no le alcanza el dinero o tiene otros compromisos. Con una persona inconstante no se puede contar para lograr grandes proyectos.

·       2.4. Una persona inconstante se casa y a los pocos meses ya está aburrido de estar con la misma persona y pronto piensa en separarse y de esta forma nunca mantiene ninguna relación.

·       2.5. Una persona inconstante un día monta un negocio y a los días ya está cambiando por otro, sin ninguna razón justificable.

Las personas con carácter de sal son personas confiables, duraderas en sus compromisos y sobre todo no son variables o no actúan de acuerdo a las circunstancias del momento.