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1 Reyes 11. Una mala Alianza

 

En Deuteronomio 22:10 dice: "No ararás con buey y con asno juntamente". Es posible que haya escuchado las expresiones "bruto como buey" o "terco como mula", y esto es un indicativo de por qué arar en estas condiciones es una “mala combinación”.

Cuando comparamos bueyes y burros, las diferencias físicas se hacen evidentes. El buey tira con sus patas delanteras y, por lo tanto, se coloca un yugo grande justo encima de la joroba natural de sus hombros.

El burro, sin embargo, tiene un collar abrochado en su cuello, que es más grande en la parte inferior para cubrir su pecho. Esto se debe a que su fuerza general del burro se traslada a través del arnés hasta los talones. Por lo tanto, los burros empujan con sus patas traseras. Tratar de que un buey y un burro trabajen en equipo es difícil y poco eficiente.

La palabra de Dios dice que la única forma para que dos personas avancen, crezcan y se desarrollen es si están de acuerdo en lo que están haciendo. Amos 3: 3 ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

Si alguien se queda varado en su automóvil y otros lo quieren ayudar empujando. No avanzarían para ningún lado si unos empujan para atrás y otros para adelante, la única forma de mover ese vehículo para algún lugar es si los que empujan se ponen de acuerdo.

Dios prohíbe que su pueblo tenga cualquier tipo de alianza con personas de otros pueblos con costumbres diferentes. Éxodo 34: 15-16 “Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas

Salomón sabía que no debía relacionarse o hacer yugo con mujeres de otros pueblos, pero a pesar de eso lo hizo. V 1 “Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;

No Importa cuánto tiempo llevemos de cristianos o cuan sabios seamos si nos unimos a un yugo desigual pronto terminaremos haciendo lo que ellos hacen, los seres humanos actuamos de acuerdo al medio en el que nos movemos. 1 Reyes 11: 4 “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David

El adagio popular dice: dime con quién andas y te diré quién eres o el más popular el que con lobos anda a aullar aprende.

Hay dos cosas importantes que nos hacen tener una mala alianza o un yugo Desigual.

1. El Amor. El amor es una fuerza sobrenatural que nos hace actuar de la manera que menos lo esperamos.

1.1. Amor a una Persona. 11: 2 “gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor” salomón se enamoró de esas mujeres y esto lo obligó a cambiar sus costumbres. Algunos cristianos creen que si se casan con alguien no creyente un día lo pueden cambiar. El problema es quien está más enamorado de quien: si el no creyente no te ama lo suficiente preferirá perderte a cambiar su manera de ser y creer. Si tus estas locamente enamorada terminaras cediendo para no perderlo.

1.2. Amor al Dinero.  1 Timoteo 6: 10 “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” El dinero es necesario, pero si lo amas de manera exagerada te terminara obligando a dejar a Dios y cometer cualquier barbaridad con tal de no perderlo.

1.3. Amor a lo que hacemos. 1 Juan 2: 15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” Llámese trabajo, estudio, deportes, ministerio espiritual etc. A cualquier cosa que se una nuestro corazón terminara doblegándonos y alejándonos de los demás incluyendo a Dios.

2. El no entender que no todo nos Conviene. 1 Corintios 10: 23 “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” es posible que no podamos controlar nuestro corazón y ordenarle de quien se debe enamorar, pero si debemos entender y tener muy en claro que para unirse a alguien no es suficiente con amarlo también es muy importante pensar si nos conviene o no nos conviene.

Si te enamoraste de un hombre o de una mujer que no comparte tus metas, que es adicta a cualquier vicio, que es una persona maltratadora debes entender que por más que la ames no te Conviene.

No te involucres sentimentalmente con personas que sabes no te convienen a si sea solo por molestar, recuerda el corazón es engañoso y cuando menos lo pienses lo que creías solo era un juego o un pasar el tiempo se te convierte en algo serio.  Jeremías 17: 9 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Nadie se enamora de alguien que no conoce por lo tanto antes de enamórate de alguien deberías pensar muy bien con quien te relacionas, tanto estar con esa persona en las buenas y en las malas generará sentimientos en tu corazón que después no los vas a poder controlar.

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