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2 Reyes 10. ¿A quien le perteneces?

 

La mayoría de los seres humanos cuando estamos enamorados decimos, mi corazón le pertenece a fulano o a fulana.

O decimos yo le pertenezco a… o ella o el me pertenece.  

Lógicamente dependiendo de a quien creemos pertenecerle es nuestro comportamiento.

Lo mismo sucede en lo espiritual o mas concretamente con Jehová, el exige que no solamente nos congreguemos en algún lugar el exige que le pertenezcamos.

Jesucristo es muy claro cuando asegura que él nos compró y no por cualquier valor, el nos compro a precio de sangre.

El habernos comprado por sangre nos convierte en su propiedad. 1 corintios 6: 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Cuando recibimos a Jesucristo en nuestro corazón no solo cambiamos de lugar de congregación o de jerga normal a una jerga cristiana. No solo aprendemos a decir aleluya, cristo vive, también aceptamos pertenecerle a él.

El adagio popular dice: las cosas se parecen a su dueño, si Jesucristo es nuestro dueño cada vez debemos parecernos más a él.

Por eso el apóstol pablo asegura que el imita a Jesucristo y que nosotros debemos hacer lo mismo. 1 corintios 11: 1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

Que Implica pertenecerle a Jehová.

1. Tener Obediencia absoluta. 2 Reyes 10: 6-7, 25 “El entonces les escribió la segunda vez, diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro señor, y venid a mí mañana a esta hora, a Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.

·         1.1. La obediencia a Jehová debe ser incondicional y sin cuestionamientos. V 25 “Y después que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jehú dijo a los de su guardia y a los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los mataron a espada, y los dejaron tendidos los de la guardia y los capitanes. Y fueron hasta el lugar santo del templo de Baal,

·         1.2. En este caso la orden era matar a todos los adoradores de Baal, en nuestro caso la orden no es matar a otros de manera física, pero si débenos matar a todo aquello que nos contamina y nos aleja de Jesucristo.

Que cosas debemos matar de Nosotros.

1.Toda mala actitud que nos impide tener una buena relación y convivencia con los demás. Efesios 4: 31 “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

·         1.1. La gritería, la amargura el enojo constante hace que nos volvamos insoportables. Nadie es feliz con una persona con estas características.

2.La pereza. Proverbios 21:25:El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar.Jesucristo a todos nos dio dones y talentos a través de los cuales podemos prosperar, pero la pereza hace que esto sea imposible.

3.La envidia y las contiendas. 1 Pedro 2:1: "Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones." La envidia hace que nos disfrutemos lo que tenemos por estar anhelando lo que no tenemos.

·         3.1. La envidia es la causante de la infelicidad y la amargura.

Pertenecer a Jehová es tener la capacidad de cada día hacer morir de nosotros, todo aquello que nos aleja de Jesucristo, de los demás y sobre todo nos aleja cada día mas de nuestra propia felicidad.