21_06

Salmo 109. No Permitas que te Amarguen.

 

El desprecio o el mal trato de otras personas es lo que muchas veces amarga nuestra alma 

David era un hombre que lo entregaba todo por los demás, arriesgaba su vida por proteger a su pueblo y se sentía desmotivado cuando escuchaba malos comentarios sobre él. V 2 “Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí; Han hablado de mí con lengua mentirosa 

Nada diferente a lo que sucede con cualquiera de nosotros.   

Por más que nos esforzamos por agradar a muchas personas ellas se empeñan en pagarnos mal por bien. V 5 “Me devuelven mal por bien, Y odio por amor. 

David estaba permitiendo que esas personas amargaran su alma, por esta razón el estaba deseando el mal para ellos. V 6-8 “Pon sobre él al impío, Y Satanás esté a su diestra. 
109:7Cuando fuere juzgado, salga culpable; Y su oración sea para pecado. 109:8Sean sus días pocos; Tome otro su oficio. 

El deseo de Dios es que nuestros enemigos se hagan a nosotros y no nosotros a ellos. Jeremías 15: 19 “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” tal vez tú dirás yo no me he hecho a ellos yo no soy idolatra. Tal vez no nos parecemos en la idolatría, pero podríamos estarnos pareciendo en su rencoroso corazón. 

Nosotros no necesitamos desearle mal a los demás cada quien recibe de lo que da o cosecha de lo que siembra. Proverbios 17: 13 “El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa. 

Como Evitar que nuestro Corazón se Amargue. 

1. Reconociendo que hay cosas que nos Hiere. V 22 “Porque yo estoy afligido y necesitado, 
Y mi corazón está herido dentro de mí.” No podemos negar que los malos comentarios nos ofenden. 

2. Pídele a Jehová que te Sane. Solo él puede sanar las heridas causadas en nuestro corazón. V 26 “Ayúdame, Jehová Dios mío; Sálvame conforme a tu misericordia.” Un corazón con heridas sin sanar se endurece y le es Imposible Perdonar. 

3. Debemos creer que Jesucristo cambia las maldiciones en bendiciones. V 28 “Maldigan ellos, pero bendice tú; Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo” si Jesucristo mora en nuestro corazón él nos liberara de toda maldad. Debemos creernos bendecidos, la bendición echa fuera toda maldición. 

4. Pidiéndole a Dios que nos dé un nuevo corazón. Ezequiel 36: 26 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” Muchas veces son tantas las heridas que hemos recibido que la única forma de no amargarnos es dejando que Jesucristo nos cambie el Corazón. 

5. Deja que Jehová se encargue de tus enemigos. Romanos 12: 19 “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” cuando nosotros estamos pensando en la venganza dejamos que nuestro corazón se endurezca y se amargue. Una persona con el corazón endurecido no puede ser feliz. 

6. No pagues mal por mal. Romanos 12: 17-18 “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.  12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” Cuando pagamos mal por mal nos convertimos en otro malvado más y dañamos nuestra relación con Dios y con los demás. 

7. Aunque parezca difícil bendice a tus enemigos. Mateo 5: 44-45 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 5:45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” cuando bendecimos a nuestros enemigos la vida de ellos empieza a cambiar y esto significa que cada día tenemos un enemigo menos. 

8.Cada mañana toma la decisión de ser Feliz. Salmo 118: 24 “Este es el día que hizo Jehová; 
Nos gozaremos y alegraremos en él.” Es tu decisión permitir que te margen o ser feliz a pesar de cualquier situación que se presente en el Día.  

Jesucristo no quiere destruir a nuestros enemigos, él quiere restaurarlos y llevarlos a la salvación tal como lo hizo contigo y conmigo. Tal vez nosotros somos el resultado de las muchas oraciones de personas a quienes constantemente las maltratábamos. El Orar por nuestros enemigos es el mejor bálsamo para nuestras heridas del Alma.