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Ezequiel 24. Limpiando la Olla

 

A muchas personas nos ha pasado que cuando ponemos en una olla a hervir leche se corta se echa a perder y no sabemos por qué.

Después nos damos cuenta que la culpa no era de la leche, la culpa era de la olla que no estaba bien lavada.

De esta misma forma nosotros podemos ser los culpables de dañar la sociedad, la familia, el trabajo o la iglesia donde nos congregamos. Muchas iglesias y lugares son buenos hasta que llegamos nosotros.

Jehová de los ejércitos al igual que Jesucristo son unos verdaderos maestros por eso ellos enseñaban a su pueblo con ejemplos prácticos.

En esta ocasión quiere enseñarnos a través de este ejemplo de la olla hirviendo, para muchos de nosotros incomprensibles, pero el pueblo lo entendía muy bien ya que ellos eran quienes tenían este dicho.

Ezequiel 11: 2-3 “Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo; 11:3 los cuales dicen: No será tan pronto; edifiquemos casas; esta será la olla, y nosotros la carne.”

Los de Jerusalén se creían intocables creían que estaban protegido, y que nadie los podía atacar, se creían una olla impenetrable, y los dirigentes se creían la mejor carne.

Dios les enseña que la olla podrá tener la mejor carne, pero si la olla esta con herrumbre todo se puede hachar a perder. V 6 “Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.”

Cuando nosotros llegamos a los pies de Cristo nos convertimos como en una vasija, Dios a través de su santo espíritu deposita en nosotros las mejores cosas, tales como amor, paciencia, tolerancia. Pero si nuestro cuerpo es el que sigue contaminado de nada sirve que en nuestro corazón haya tantas cosas hermosas.

Nosotros somos una vasija y nuestra herrumbre puede ser nuestros temores, orgullos, mediocridad, falta de compromiso. Etc.

Lo interesante de todo esto es que Dios no desecho a la olla, lo que hizo fue pasarla por fuego para limpiarla. V 11 “Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su herrumbre.” hay casas donde tienen una paila muy viejita. Donde cada visita le sugiere que la tire a la basura, pero los de casa no lo quieren hacer, no porque no tengan dinero con lo cual remplazarla, lo que sucede es que la quieren mucho.

De esta misma forma nos ve Dios, para él sería mucho más fácil deshacerse de nosotros, pero prefiere limpiarnos, solo que para que eso sea posible es necesario pasarnos por fuego, cuando estés pasando por fuego no pienses que Dios se ha olvidado de ti, todo lo contrario, te ama tanto que en lugar de desecharte te está limpiando para que otra vez seas digno estar en su presencia.

Dios no quiere meternos directamente al fuego, el primero nos habla de manera apacible, nos llama la atención, trata de limpiarnos con delicadeza, pero es en vano no escuchamos y por eso tiene que utilizar su última opción, el fuego. V 12 “En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre. Sólo en fuego será su herrumbre consumida.

No le echemos la culpa a Dios de lo que nos pasa. Recuerda que son nuestros caminos y nuestras obras la que nos juzgan, tú y yo solo vivimos las consecuencias de nuestros actos. V 14 “Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.”

Desprendernos de toda la herrumbre que hemos acumulado durante nuestra mala vida es difícil y muy doloroso, pero es necesario hacerlo si queremos avanzar y progresar.

Dios quiere lo mejor para nosotros por esta razón muchas veces permite que pasemos por agua hirviendo para purificarnos y llevarnos a tener vidas de excelencia, Jehová no solo quiere darnos salvación y vida eterna, él también nos corrige para que logremos vidas perfectas aquí en la Tierra.