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Ezequiel 29. El mal de la prepotencia

 

Suele asociarse a la soberbia y a la arrogancia. El sujeto prepotente tiene una excesiva valoración de sí mismo; en otras palabras, se siente superior a los demás. Convencido de que el resto de la gente debe someterse a su voluntad, no duda en tratar de imponerse sobre los demás.

La persona prepotente cree que el mundo gira a su alrededor y no alrededor del sol.

V 3 “Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.”

Las personas prepotentes creen que todos dependen de él y cuando lo buscan para pedirle ayuda por lo general se desploma y se lleva con él a quienes a él acuden. V 7 “Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste, y les rompiste sus lomos enteramente.”

Todas las personas que se dejan dominar por la prepotencia de los demás terminan en destrucción. V 9 “Y la tierra de Egipto será asolada y desierta, y sabrán que yo soy Jehová; por cuanto dijo: El Nilo es mío, y yo lo hice.”

Todos los que se disponen a servir a los demás, pero principalmente a Jesucristo siempre tienen recompensa. V 19-20 “Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará sus riquezas, y recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá paga para su ejército. 20 Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.

Las personas libres de prepotencia siempre tienen la capacidad de retoñar y crecer aun cuando todo parece perdido. V 21 “En aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel. Y abriré tu boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy Jehová

Entre los empresarios hay un adagio que dice: es mejor tener buenos amigos que plata en un banco. Los amigos pueden estar con nosotros cuando más los necesitamos, pueden darnos apoyo moral, nos levantan el ánimo cuando estamos desanimados, los verdaderos amigos pueden hacer por nosotros cosas que el dinero no puede hacer.

Pero para tener verdaderos amigos es necesario quitar de nosotros toda prepotencia. Nadie quiere ser verdadero amigo de un prepotente. El prepotente puede rodearse de personas que por temor o por obligación fingen ser sus amigos. El destino de los prepotentes es quedarse solos a un en medio de la tanta gente.

Como dejar de ser prepotente.

1. Haciendo a los demás lo que nos gustaría que ellos hagan con nosotros. Mateo 7: 12 Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas.” Tarde o temprano siempre terminaremos recibiendo lo que sembramos en los demás.

·       1.1. Quieres recibir amor aprende a sembrar amor, no podemos cosechar lo que no sembramos.

2. No creyéndonos más que los demás. Romanos 12: 3 “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.

·       2.1. Cuando nos creemos más que los demás por lo general siempre terminamos lastimando a quienes más queremos.

·       2.2. Las personas que se creen más que los demás tienen dificultad para socializar, este mundo es sociable, es decir todo gira en torno a los demás y lo que hacemos.

3. No te creas menos o inferior a los demás. 2 corintios 11: 5 “Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles” la gran mayoría de las personas prepotentes no son más que personas dominadas por sus temores y complejos.

·       3.1. Los miedos nos hacen actuar de manera agresiva, la agresividad se convierte como en un escudo que pretende tapar nuestras falencias.

No te creas más que los demás, pero tampoco te creas inferior, los miedos y complejos siempre terminan convirtiéndonos en personas prepotentes.