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Daniel 4. Como Recuperar la Bendición.

 

Jesucristo es maravilloso y a todos nos bendice dándonos todo lo que necesitamos.

El problema es que muchos de nosotros perdemos las bendiciones que él nos regala por misericordia.

Nabucodonosor lo tenía todo era un hombre muy prospero. En el sueño que el mismo tuvo era comparado como un gran árbol muy frondoso y lleno de frutos. V. 20-22 “cuyo follaje era hermoso, y su fruto abundante, y en que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo, y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,  

4:22 tú mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra.”

Muchos de nosotros también hemos sido muy bendecidos sin ser millonarios lo tenemos todo. Aun en medio de nuestras limitaciones vivimos como en un palacio. No tenemos la familia perfecta, pero si envidiada por muchos.

Pero lo que Nabucodonosor no sabía es que estaba a punto de vivir una tragedia, se avecinaba una gran crisis en su vida. V 24- 25 a “esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey: 4:25 Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado;

A los seres humanos lo que más nos cuesta es darle un buen manejo a nuestros tiempos de éxito o de triunfo. Más nos demoramos en subir que ya estamos bajando.

Lo que nos hace caer de las alturas en las cuales nos hace subir Dios, es el ORGULLO por lo tanto lo único que puede contrarrestar este terrible mal es la humildad reconocer que lo que tenemos es por la gracia de Dios. V 25 b “y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere

Como recuperar la bendición:

1. Reconociendo que es Jesucristo quien gobierna. V 26 “Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna.” Muchas veces la prosperidad que nos da Jesucristo nos hace olvidar de donde proviene lo que tenemos.

2. Arrepentirse de Corazón. V 27 a “Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redimen con justicia,” una persona orgullosa de lo que tiene no solo es aquella que maltrata a otros, también lo es aquella que cree que no puede servirle a Dios porque piensa que si no trabaja va a perder la comodidad que tiene. Y no reconoce que es Dios quien lo bendice con trabajo.

3. Teniendo misericordia con los demás. V 27 b “y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.” Así como Jesucristo tiene misericordia de nosotros él quiere que nosotros la tengamos con los demás.

4. Desechando toda arrogancia, el rey en lugar de humillarse, más se creía de lo que tenía. V 30 “habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?

Por su misericordia la ira de Dios tarda, pero al final siempre llega. V 31 “Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti;

La gracia se termina y llega el castigo. V 33 “En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.”

El amor de Dios es tan grande que a pesar que le fallamos él siempre está listo para darnos una nueva oportunidad. Lo único que necesitamos es reconocer el poder de Dios, disponer nuestro corazón y volver a depender de él. V 34 “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.

El arrepentimiento de corazón mueve la mano poderosa de Dios a nuestro favor, él nos perdona y nos restaura. V 36 “En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.”

Si tú has probado de las maravillas de Dios se agradecido, congrégate para alabarle, no siempre debemos congregarnos para pedir, también debemos hacerlo por agradecimiento a todos los favores recibidos, y sobre todo agradecidos por que él nos sacó de la inmundicia en la que vivíamos. V 37 “Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.”

No te vanaglories de la bendición recibida, no permitas que las maravillas que Dios ha hecho en tu vida te alejen de Dios y de las personas que te quieren, familiares o Amigos.