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Génesis 33. Preparando la Reconciliación.

 

Reconciliarse es mucho más que tan solo decirle a quien hemos ofendido que nos perdone.

Reconciliarse es volver en amistad con la persona que estábamos enojados.

La verdadera reconciliación necesita preparación.

Jacob sabía que había ofendido a su hermano y era necesario organizar bien su reconciliación.

Nosotros sabemos perfectamente a quien hemos ofendido el problema es que muchas veces no nos interesa la reconciliación. 

A muchas personas solo les interesa pedir perdón como un mero formulismo o descargar su conciencia ya que la reconciliación consiste en una serie de actitudes.

Lo primero que debemos mantener para lograr una perfecta reconciliación es la humildad. V 3 “Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano” Si para sanar las heridas que hemos causado es necesario arrodillarnos deberíamos hacerlo, algunos el orgullo los hace decir: yo ya le pedí perdón, ¿Qué quiere que me arrodille?

No pretendas que no ha pasado nada, acepta tu error y busca ganarte la gracia de la otra persona. V 8 “Y Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.” Nuestra forma agradable de hablar es un factor determinante en la Reconciliación.

No busques culpables. Aprovecha las diferentes oportunidades que se te presenten para volver en amistad con los tuyos. Génesis 31: 3 “También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo” Jacob no se lamentaba por la discordia con su suegro, entendió que esa discusión era permitida por Jehová para llevarlo de regreso a su Familia.

Se detallista. No porque la otra persona te lo exija, ofrecer un detalle a cambio del daño causado debe salir de nuestro corazón. V 10 “Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido” los detalles y nuestra buena actitud sirven para de alguna manera restaurar el daño causado.

Los detalles no necesariamente deben ser económicos o materiales, una sonrisa, un abraso, una palabra de agradecimiento, una actitud de humildad pueden ser muy buenos detalles para restaurar una Relación.

Busca ganarte el corazón. No podemos obligar a la persona ofendida a que nos perdone, ese acto de perdón de esa persona es algo que nosotros de alguna forma debemos ganarnos.

La pregunta que deberíamos hacernos es. ¿Qué estoy haciendo para que ganarme el perdón o la gracia de la persona que herí o lastime?

Has una pausa, pero no te demores. Efesios 4: 26 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” lo mejor es no mantener una discusión cuando las emociones están alborotadas.

Discutir estando enojados hace que no pensemos con claridad, tomamos decisiones equivocadas y sobre todo decimos cosas que no queríamos decir y ofendemos a quienes más amamos.

Toma la iniciativa. No esperes a que la otra persona se acerque a ti para pedirte perdón, empieza dando el primer paso, si no te perdona continúa insistiendo, busca mejores y nuevas oportunidades para hacerlo.

El poder de un abrazo. Un abrazo sincero hace que las heridas del corazón se sanen con más facilidad. V 4 “Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.” Un abrazo sincero hace que transmita acompañamiento y amor.

La verdadera reconciliación no nace de la noche a la mañana, la verdadera reconciliación es un proceso que comienza con el amor y el vivo deseo de vivir en armonía y Paz, la reconciliación es una forma de vida que se manifiesta con nuestra buena actitud.