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Santiago 4. Pasiones sin control.

 

Para lograr todo lo que nos proponemos y sobre todo para hacer las cosas muy bien se necesita tener pasión.

Nuestra relación de pareja necesita más que solo amor, necesita pasión, lo malo no está en la pasión, lo malo esta cuando la pasión se sale de nuestro control.

Para disfrutar del partido de futbol se necesita verlo con pasión, cuando esa pasión se desborda causamos desmanes en el estadio, rompemos vidrios y dañamos a muchas personas.

La misma pasión que nos empuja o motiva en nuestra relación amorosa o profesional nos impulsa para dañar a los demás y hacer cosas que no debemos hacer.

Que produce la Pasión sin Control.

1. Contiendas permanentes con las personas que nos relacionamos. V 1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” las guerras en el mundo comienzan en el corazón de cada persona después se traslada a los hogares y de los hogares a la sociedad.

2. Envía por la prosperidad de los demás. V 2-3 “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” La pasión sin control por lo que hacemos hace que nos molestemos con las personas que prosperan.

3. Nos alejamos de Dios y de nuestra familia. V 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Solo deseamos las cosas materiales.

4. Nos hacemos daño a nosotros mismos. V 9 “Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.” El no controlar nuestras emociones hace que nos quedemos solos.

5. Hablamos mal de quienes consideramos nuestros rivales. V 11 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.” Para brillar nosotros no necesitamos opacar o enlodar a los demás.

6. Hacemos a un lado a los demás incluyendo a Dios. V 13-15 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Las emociones sin control nos hacen individualistas.

7. Nos volvemos Jactanciosos. V 16 “Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;” las emociones nos hacen ser orgullosos.

8. El emocionalismo nos hace indiferentes a los problemas y necesidades de los demás. V 17 “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Como controlar nuestra Pasiones.

1. Sometiéndose a Dios. V 7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Jesucristo es el único que puede darnos dominio propio.

2. Manteniéndonos siempre cerca de Jesucristo. V 8 “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” La falta de contacto con nuestros seres amados incluyendo a Dios hace que nuestro amor se enfrié.

·       2.1. La única forma de mantenernos cerca a Jesucristo es a través de congregarnos y el estudio diario de la palabra.

·       2.2. El dejar de congregarnos produce desánimo y desamor.  Hebreos 10: 25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

La pasión es la clave para hacer las cosas bien, alcanzar lo que nos proponeos y sobre todo para disfrutar lo que hacemos, el exceso de pasión o la pasión no controlada nos hace equivocar y dañar lo que hacemos o tenemos.